- Estábamos tomando el te frente a la esquelética torre eiffel bajo la atenta mirada del humedo ambiente parisino , a nuestro lado un señor enciende un lucky strike con aire maquiabélico y sensual, como haciendo ver que él era quien era, nada más que por un simple cigarrillo en su boca, mirando a todos lados hasta dejar su mirada en una mesa, la nuestra. El humo como su presencia invadió nuestra mesa de forja del siglo XVIII, hasta que el cigarrillo se marchitó, se consumó, se apagó como el alumbrado la noche anterior mientras paseábamos por los campos Eliseos sin paraguas, nada impedía amarnos, querernos, besarnos... y que era aquello que temíamos? aquello que nos frenaba, que no dejaba que nuestro...amor? siguiera su rumbo...Puede que al fin y al cabo no fuera ese nuestro destino, que no estuviéramos hechos el uno para el otro. Tal vez, y solo talvez, deberíamos mirarnos a la cara de una vez y decir todo aquello que escondíamos y que hace que se consume tal cigarrillo...
- Siempre me han gustado los final de "y vivieron felices, y comieron perdices" pero ahora después de aquel humo gris en aquella plazuela contemplando una maravilla de metal, me he dado cuenta de que no me gustan las perdices, quiero vivir, quiero soñar despierta cada mañana con alguien o sin alguien depende de días quiero ser un alma libre, pero que digo este absurdo pensamiento me nubla mi ciega vista, necesito a alguien, pero no a él un estirado rico que no sabe que es besar, mi perro lo hacía mucho mejor, e incluso el tipejo del lucky strike, me hubiera gustado conocerle hubiera sido un placer pasar una noche con él, amarrado a sus brazos, aparentemente musculosos bajo esa irresistible chaqueta de cuero pero no, ese tampoco era mi destino, y debía aceptarlo, mejor ahora que tarde.
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MARTA PARTE EN NARANJA
TERESA PARTE EN AZUL
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