Vivo al límite. Yo piso el césped cuando me lo prohíben, me arriesgo y apuesto aunque luego falle. Vuelvo un minuto más tarde de lo acordado, me siento en los banquillos reservados, en el cine nunca pido palomitas esperando que alguien se siente a mi lado. Pequeñas cosas que hacen de mi grandes anécdotas en las que nunca falla un humor negro lleno de manía inconfesables que sueñan salir de ese bosque de fantasía para llegar a la ciudad de la cruda realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario