18 de julio de 2011

Y me mordí la voz.

"Hay peores cárceles que las palabras"... Mis palabras ofenden, lo suelen hacer es un defecto o incluso puede que un vicio. Querer algo que ya no tengo puede que se haya convertido en mi rutina, una misera rutina que no quiero conservar. Seguramente, tu lo eches más de menos que yo, puede que yo no me merezca nada ni a nadie, he sido egoísta y he quebrantado todo lo que creía, creía que siempre era siempre, palabras que ofenden, palabras que son peores que las balas, palabras que no comprenden el término amistad cuando una lee lo que no quiere leer, puede que me lo regalases, incluso tu me lo dijiste pero ni te pertenecía, ni me perteneció, jugando a compartir personas, siempre acabo yo perdiendo, puede que le quieras, aunque estoy segura de que si, de que nunca le olvidaste, de que nunca acabasteis la obra con un guión establecido, estoy segura de que jamás olvidarás, pero te fuiste sin despedirte y eso me dolió, en términos generales me jodió y bastante, besos y abrazos rotos, ¿que hemos echo con ellos ? Se fueron, se esfumaron, no te preocupes por no comprender, ya lo harás y te arrepentirás, alomejor piensas ahora que estos tres años que nos conocemos han sido una caída constante,  simplemente escucha: el tiempo todo lo cura. No quiero arrastrarme ya más, tu decides, mis puertas están abiertas, y a falta de palabras, me mordí la voz y me puse a llorar en un término y de un modo que desconocía.

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